miércoles, 18 de enero de 2012

CAMINO HACIA LA POBREZA 2

¿NOS DEBERÍA A LOS CRISTIANOS ASUSTAR LA POBREZA? 

El domingo siguiente a la conversación con Arturo encontré en la mesilla de la entrada de la Iglesia de San Julián en Burgos ( parroquia a la que acudimos a Misa habitualmente ) el folleto de Cáritas con la campaña de Navidad 2011, y me acordé de aquella conversación, de aquel mendigo tan gracioso y tan cabal y de la integridad y grandeza del monje cisterciense de la película ( que aparecerá en la tercera entrega ). En el folleto aparecía esta imagen.


"VIVE SENCILLAMENTE PARA QUE OTROS, SENCILLAMENTE PUEDAN VIVIR"

Aquel domingo, comimos toda la familia en casa, y cuando mi mujer y yo estábamos siriviendo la mesa salió un comentario parecido a este : "lo que está ocurriendo es que la clase media es cada vez más pobre". Mi contestación al comentario fue la siguiente: "eso está bien, ese es el camino del Evangelio, ¿no?" Pero lo cierto es que ninguno de nosotros desearía ser pobre, no conozco a nadie que le gustaría ser pobre. Y aunque sí conozco a algún cura que vive como un asceta, no creo que a su forma de vida se le pueda llamar pobreza. O tal vez sí, es pobre pero es digno. Creo que nuestros abuelos y sus padres, toda esa generación de princicpios del siglo pasado eran pobres pero eran dignos, su imagen infunde respeto. Personas íntegras, honradas y buenas que luchaban para dar de comer a sus familias y vivir humildemente en las casas de sus aldeas y pueblos, muchas de ellas sin agua potable ni luz. No me refiero a esa pobreza indigna y cruel, despiadada y vergonzosaa que deja morir de hambre y enfermedades de sencilla curación a niños y mayores de manera obscena. Todos conocemos esas imágenes que nos hacen llorar cuando las vemos. No creo que Dios desee esa pobreza para el ser humano. Más bien creo que los tiros van por donde va el cartel que este joven porta en sus manos.

Con respecto a la crisis, mil veces he oído la frase: "es que vivíamos por encima de nuestras posibilidades".  Pero, excepto en la Iglesia,  no he oído nunca en boca de nadie, ni en las épocas de las vacas gordas, ni esta época de flacas las palabras del cartel del hombre de arriba:

"SOY ESCLAVO DE MIS NECESIDADES"

Hemos vivido en un dulce sueño todos estos años, nos hemos despertado, y volvemos desesperadamente a querer dormirnos de nuevo para seguir soñando. Esfuerzo inutil. Todos lo hemos intentado alguna vez y no funciona. Embriagados de bienestar no pensábamos nunca en que esa situación en la que vivíamos no era real, pero cuántas veces he oído la frase de ¡ ya saldrá el sol por Antequera! , o ¡Dios proveerá!, o pero todavía, ¡si no tienes, se pide al banco y punto!

Había que vivir al día y no preocuparse del mañana. Y el sueño se ha convertido en pesadilla. Muchos hechan de menos la época en la que se gastaban alegremente cientos de euros en cosas innecesarias como una tele de plasma, una comilona, unas llantas de lujo para el coche, o unas supervacaciones de despilfarro y desmadre. Otros, por desgracia, aunque nunca vivieron así, o sí que se sumaron al carro del "livin` la vida loca", ahora se encuentran sin empleo, sin casa y sin futuro, en lugar propio o extraño, solos o acompañados, pero igualmente desesperados.

Nos creamos necesidades que no son reales. Todos los años se lo digo decenas de veces a mis chavales. "No necesitáis móvil" Me tachan de loco. Pero yo no tuve móvil de adolescente y fui feliz, y mi familia no me intentaba localizar porque sabían donde estaba y si llegaba tarde llamaba ( desde un fijo ). Se puede vivir sin móvil, conozco mucha gente que lo hace. Yo mismo lo tengo de adorno, y he notado que a mucha gente eso le molesta, les molesta que no puedan contactar conmigo inmediatamente, les molesta no satisfacer sus deseos inmediatamente. Este es un problema muy grave de la sociedad urbana actual. Si yo quiero algo, lo que sea, información, comida, ocio, lo que sea. ¡Por Dios, existen fotocopiadoras 24 horas! ¿Quién necesita realizar urgentemente a las 4 de la mañana una fotocopia? ¡Estamos locos! Pues eso, lo que quiera y cuando quiera, y casi siempre lo queremos inmediatamente. Mucha gente ve las películas de cine en internet en el mismo momento en el que la están estrenando en cartelera. ¡Pero seamos serios! si la imagen es una porquería y el sonido peor que deficiente, ¿no te compensa esperar uos meses y poder verla en condiciones? pues no, necesito satisfacer mis deseos YA, AHORA, INMEDIATAMENTE.

"SOMOS ESCLAVOS DE NUESTROS DESEOS"

Mi amiga Olga me dio una lección tremenda una cuaresma de hace muchos, muchos años. En cuaresma dejaba de comer chucherías. Parecerá una tontería, pero cuesta. Hay gente que deja de fumar, y realiza algún que otro sacrificio parecido. Pero la sociedad te ridiculiza si haces eso. Eres tonto, anticuado, una oveja que hace caso a obispos y curas que no hacen el mismo sacrificio que tú. Muchas veces dejo de comer algo que me apetece, o no tomo el café que me tomaría o ( y esto sí que me cuesta )  no como galletas en cuaresma. Lo hago como sacrificio ( mínimo, casi infantil ) pero también como práctica de vida. Podría tener tele por cable, y una gran tele de plasma, pero no la necesito, si casi no veo la tele. Podría irme a un hotel caro y con un gran buffet de vacaciones, sin embargo ajustoel presupuesto a las posibilidades reales que puedo permitirme con mi sueldo. Podría tener un coche mejor, y una casa con piscina, y etc, etc,  pero ...

Epicuro y el hedonismo volvieron a morir el día en que la crisis económica actual comenzó a golpear duro en las sociedades occidentales. Esperemos que la crisis económica no derive en crisis y revueltas sociales que pongan en peligrola estabilidad de los paises. 

Pero no quería terminar esta parte sin despertar del todo de aquel sueño. Porque lo primero que deberíamos pensar cuando nos quejamos porque ahora ya no puedo permitirme esos caprichos, es que hay gente que no puede permitirse comer tres veces al día, que no puede permitirse una casa con luz y agua corriente, que no puede permitirse darle una educación a sus hijos, y que jamás ha soñado con un coche o unas vacaciones. 

Nací en una familia de clase media en la que gracias a Dios nunca pasamos necesidad. He formado una familia de clase media a la que espero, si no se agravan las cosas, poder sacar adelante sin pasar necesidad. Y espero que mis hij@s lleguen un día a decir lo mismo de las suyas. Que todo lo que nos mantiene sea siempre gracias a nuestros trabajos honrados y que sepamos valorar el dinero como un bien necesario y como un bien a compartir con los que más lo necesitan, no solo para satisfacer mis ánsias de buena vida.

Os espero en la tercera entrega.




1 comentario:

  1. Qué difícil es decir qué es la pobreza... O mejor dicho, cuántas maneras diferentes hay de definirla. Estoy muy de acuerdo con tu reflexión

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